Mujer dependiente. Una experiencia de intervención en grupo de ayuda mutua

Margarita Alloza, trabajadora Social de ABATTAR

Ponencia de Margarita Alloza

La mujeres jóvenes tienen uno patrones de conducta muy arriesgados. En ABATTAR se ha incrementado la presencia de mujeres en la asociación y se sitúa ya en un  13’72 %. Hasta el año 2004 todas las mujeres que llegaban a la asociación eran alcohólicas y a partir de ese año también empezaron a llegar mujeres que consumían otro tipo de drogas. Existe un abuso de fármacos mucho mayor en las mujeres que en los hombres, por eso muchas de las que llegan a ABATTAR se automedican. El grupo de ayuda mutua es la base de la asociación, por lo que la intervención solo dirigida a mujeres es cada 5 semanas.

Las mujeres se preocupan mucho de que no trascienda al entorno el hecho de que ellas son enfermas alcohólicas.

¿Cómo hemos trabajado en el grupo?

  • Sesiones que se desarrollan cada 5 semanas

    Asistencia matutina a la charla de Margarita

  • 90 minutos de duración
  • En la que participan mujeres de los distintos grupos de terapias generales, es decir, con diferencias en cuanto al tiempo que llevan en tratamiento
  • Los temas tratados habitualmente parten de una muuy breve presentación introducción teórica, frase, letra de música, montaje de imagen…
  • Que el material del que partimos se les distribuye
  • Que posteriormente a esa presentación inicial se trabaja con la dinámica habitual de sus grupos (aportando pensamientos, inquietudes, preocupaciones, etc.)

 Resultados:

  • Percepción social de la dependencia femenina muy distinta porque socialmente está muy mal vista, peor que los hombres. Aunque en las jóvenes la diferencia no es tan grande entre los géneros.
  • Se manejan más en términos personales y de sentimiento  y manifiestan más carencias
  • Lo que en los hombre suele presentarse en forma prepotencia en las mujeres es todo lo contrario (culpabilidad y baja autoestima)
  • Los hombres acuden presionados y las mujeres por autoconvencimiento.

Las mujeres suelen sentirse más culpables que los hombres y tienen un interés especial por el crecimiento personal además de la propia rehabilitación de la dependencia.

Los aspectos positivos son: La potencia el modelado, empatía, facilita la labor de la terapia, se crea un grupo muy reforzante, lo que conlleva un valor añadido al tratamiento.

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